entremes
entre mes, porque de mes en mes aparezco.
Y lo de la novela?... mal!, muy mal. Fracasando con cada parrafo... pero no importa, sigo adelante. Me ha pasado de todo, se me perdio un archivo con un capitulo (llevaba 3!) y ademas me he puesto a ver y como que repito mucho muchas palabras y algunas cosas me quedaban como tan mal escritas que termine escribiendo las ideas principales en una hoja aparte y decidi reescribir lo que ya habia escrito tratando de ser mas cuidadoso con la repetidera. Pero bueno, no posteo para quejarme sino para dejarles un cuento q tambien hice hace mucho tiempo (y creo que deso ya hable aqui), porque me lo encontre ahora que ando buscando el capitulo perdido entre los vericuetos de este computadorcito que me ha resultado tan buen amigo en esta convalescencia.
aqui esta:
Yo no sé por que mi mamá me pondría Mauricio, viendo que a mi me gustaban mas otros nombres, por ejemplo me hubiera gustado llamarme Julian... es que ese nombre me parece superchévere. Bueno, pero no fue solo eso, fueron muchas otras cosas las que me hicieron “ser malo”, pero no malo en todo el sentido de la palabra, sino malo así como le dicen a uno las viejas mientras se mueren de la risa: “vos si sos malo no?”, cuando uno se la monta mucho a alguien. En fin, con esas maldades que le dan la “fama familiar” que todos podríamos tener. Yo si estoy convencido que la tengo, porque a cada rato mi familia o mis amigos que son mas allegaditos a la casa, pues terminan haciendo los comentarios respectivos a alguna de las “maldades” que he hecho y que ni siquiera me acuerdo.
Precisamente la semana pasada mi primo Luis Ernesto me llamo muerto de la risa a preguntarme si había sido verdad lo del M19. Yo ni me acordaba, pero en fin, el se puso a contarme que había estado en la casa de mis abuelos. Ni siquiera se porque le dicen la casa de mis abuelos, si ellos ya se las heredaron a mis tías desde hace años, pero bueno; el hombre estuvo allá conversando con mis tías y ellas se pusieron a recordar viejos tiempos y entre esas salió el cuento del M19. El cuento en realidad es muy sencillo. La casa de mis abuelos queda en una ciudad muy tradicionalista y tranquila, y resulta que una de mis tías hace años se daba los grande viajes, se iba a los USA y le daba por traer las cosas que no encontraba acá; por ejemplo traía los regalos de navidad para todos sus sobrinos como con 10 años de anticipación (a propósito, a Manuel Fernando quien cumplió 36 años, le acaba de regalar una dulzaina para niños marca “Haro”) y también traía cositas para sus manualidades. Unas de esas cositas eran unos tarros de pintura en spray que en la década de los 60 seguramente no se conseguían en esa ciudad tradicionalista y tranquila. En fin, todas esas cosas las guardaba en closet prohibido al que solo yo tuve un acceso un día en el que ella se descuido. Era más o menos los comienzos de los 80´s y se día me encontré los sprays muy de papaya y sacando 6 tarros en medio de los bolsillos, la camisa y hasta en las medias, me fui para la huerta de la casa (es una casa grandisisisima) y empecé a ver si los benditos sprays funcionaban, haciendo la prueba contra una de las paredes y pinte el comienzo de una rayita y se me tapo el spray. Cogí otro y termine la rayita y empecé otra rayita y así sucesivamente hasta que me di cuenta que había hecho la letra “M” y justo cuando acabe, me acorde de que mis tíos un día sacaron corriendo a uno de los pioneros del graffiti de protesta que hay en esa ciudad tradicionalista y tranquila, porque el tipo iba a hacer un graffiti en la pared pintada de blanco que encierra a la huerta de la casa de mis abuelos... Y me dio por la izquierda!. Y digo por la izquierda porque con los restos de los sprays medio tapados por lo viejos que estaban, termine pintando el 19 que le hacia falta a la M que había pintado al principio. Tranquilamente boté los tarros en medio de la maleza y me fui para la casa, como si no hubiera pasado nada.
Como a los tres días, pasó algo que muy rara vez pasaba: Reunión Familiar!. Eso definitivamente era algo grave, porque solamente pasaba cuando en la familia había un problema muy grave. Gran hermetismo de mi mama y mi papa y mi hermana y yo muertos del susto. Al día siguiente ya mi mama no aguantó la preguntadera de nosotros y nos dijo: “La reunión familiar fue porque se entró la guerrilla a la huerta”.... Que noticia! Y que susto!... Y mi hermana le pregunta a mi mamá: “Y como se dieron cuenta?” . Y mi mamá le contesta: “Porque pintaron el letrero del M19 en una de las paredes... ja!... cuál ja...? Al ver que ya llegó la policía y toda la parafernalia, me toco confesar que yo había sido el autor de semejante graffiti. Juemadre, me acuerdo que hasta mis tías me pegaron unos pellizcos después de que mi papa saco su “cascarita de ganado” y me la aplicó en ciertas partes de mi cuerpo.
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