miércoles, octubre 10, 2007

Great Expectations


Hay una película que se llama “Great Expectations” que es con Gwyneth Paltrow y Ethan Hawke, que me retrae… es decir, me hace pensar y recordar cosas que viví cuando estaba en la universidad y que fueron bastante relevantes en esos momentos en los que uno cree que todo va a ser eterno e importantísimo en la vida futura, pero cuando ya pasan los años, uno se da cuenta que solo son momentos… significativos, pero no definitivos.
Primero tengo que referirme a que cuando presente los exámenes para entrar a la carrera que escogí, la única mujer que era verdaderamente atractiva y que estaba presentado los mismos exámenes era una niña que se llamaba Iris, un nombre que me pareció bacano, quizás ni siquiera es bello, pero si es como sonoro o algo así, medio exótico sin ser ordinario, medio sexy sin ser reguetonero, en fin, un nombre que podría servir para película softcore o para mujer Bond, inclusive.
Iris tenia un par de tetas divinas… o por lo menos, eso parecía y tres de los vaaaarones que estábamos haciendo los exámenes, en uno de los break nos le acercamos (todos al tiempo) para ver que se le ofrecía, a ver si estaba cómoda, si quería salir a tomar algo con nosotros, si quería almorzar con nosotros, si quería sentarse junto a nosotros, si quería dirigirnos la palabra aunque sea, si quería que la dejáramos en paz… bueno, la ultima pregunta no fue necesaria porque su actitud nos la contestó apenas nos le acercamos.
Menos mal la vieja jijuemadre esa era bien bruta y no paso los exámenes… sino nos la hubiéramos tenido que aguantar (y botar la baba por ella) toda la carrera y de pronto hasta nos hubiera tocado hacerle los trabajos y tareas… y soplarle en los parciales… y al final ver como ella sacaba mejores notas que nosotros porque la mayoria de nuestros profesores fueron hombres.
Bueno, la belleza de Iris durante esos exámenes, opaco la belleza algo menos notoria de otras mujeres que si pasaron los exámenes y que emprendieron esa aventura que resulto ser mi carrera profesional y cuya belleza fuimos descubriendo poco a poco, cada uno con una diferente.
Sin embargo, para mi la referencia de Great Expectations no fue sino con una, Alejandra. Alejandra era, siendo algo exagerado… pero no mucho, la 2ª o 3ª mas buena después de Iris. Pero era casada, hecho que note en su reluciente argolla que acababa de estrenar cuando estaba presentando los exámenes.
Ella era artista, pintora, de muy buena familia, aseadita y estaba casada con un medico… plan casi perfecto no?. Era sonriente (damn! como me gustan las mujeres sonrientes ah??), atenta, buena estudiante y se preocupaba por ayudar a los demás… sobre todo a los niños especiales y con dificultades para entender un no, como yo. Me aguantó todo el primer semestre cuando yo la invitaba a salir a rumbear un viernes o un sábado, me aguantó todo el segundo semestre cuando yo le insistía sobre la rumbeadita y me aguantó como la mitad del 3er semestre, cuando ya no le quise insistir mas, además porque me había cuadrado con una mujer que no solamente me gustaba mucho sino que me controlaba mas que mi mama.
Pero resulta que como a los dos meses de haber empezado 4º semestre, durante un almuerzo de nuestro grupo de estudio, que estaba conformado por Marcela, Daniel, Alejandra y yo, me enteré que Hernando, el esposo de Alejandra, había comenzado su especialización y una de las cosas mas importantes en esa especialización era el turno de 24 horas que tenia que hacer cada 4 días.
Cuando salíamos de clase… y sabiendo que ese día Hernando tenia turno… y pretendiendo anticipar la respuesta de Alejandra, me atreví a volverla a invitar a salir a rumbear, me encontré con una respuesta sorprendente que me hizo aflojar las piernas: “a rumbear no, pero a tomarnos un café si”.
Bueno, la tomadita del café no estuvo mal para nada. Como suele ocurrir, la situación es ligeramente incomoda porque uno se siente raro (ojo! esto nos pasa solo a los hombres… a las mujeres no) y empezamos hablando de la universidad… con el 2º capuchino ya nos estábamos despachando con las historias familiares y al 3er capuchino, empezamos a adentrarnos en temas escabrosos como las relaciones que habíamos mantenido cada uno por su lado.
El hecho es que al otro día parecíamos mas amigos entre nosotros dos que entre los 4 que nos la pasábamos para arriba y para abajo en la universidad.
Al 4º día y quien sabe porque estupidez me dio por volver a invitarla a salir, pero ella me dijo que no. Sin embargo, después de almuerzo me explicó que no podía salir ese día conmigo porque tenia un plan de compras con su mama en Unicentro, pero que de pronto se desocupaba temprano y podía considerar que nos tomáramos algo allá. Yo, ridículamente convencido de que no sabia porque yo quería salir con ella, me pegue el viaje (yo vivía en chapinero) y me senté en alguno de los bordes de la fuente que hay a la entrada, a la espera de Alejandra que me había puesto como clave que se acercaría al cajero de davivienda en el caso que estuviera sola y que si estuviera con la mama, ella iba a entrar al Telecom que quedaba al lado de davivienda.
No hubo mama y cuando nos saludamos, yo creo que los dos estábamos botando brillo por los ojos y feromonas por todas partes porque la sonrisa y el gusto de vernos… se noto.
Tampoco hubo café… hubo cerveza, de la vaina esa alemana que hay –o había- allá y hubo mucha mas conversación y mas cerveza de la que yo podía pagar y a pesar de mi indignación, ella ayudo con la cuenta y yo, pasándome de caballeroso, hice el viaje que era una odisea en ese entonces, hasta los cerros de Suba, lugar de vivienda de Alejandra con su esposo. Allá, en esas lejanías estuve mas o menos entre las 10 y 11 de la noche tratando de coger un bus que por lo menos me llevara a unas 50 cuadras de mi apartamento para poder después echar pata porque la plata se me había acabado y no se veía venir un giro cercano o imprevisto por esos días.
Nuestra amistad se iba consolidando de tal manera que los dos días siguientes nos fuimos a almorzar solos ella y yo. Ni Marcela ni Daniel nos alcanzaron a la hora de la salida de clase. Yo aproveche que gracias a las buenas migas y a mi cumplimiento, a mi me fiaban en un restaurante mas o menos decente cercano a la universidad y la invite a almorzar allí el primer día. El segundo día ella me llevo a un club del cual era socia su familia y después nos fuimos a cine, y vimos “Azul”, una película que toca algo del tema de la infidelidad y que nos hizo como pisar el freno, a pesar que yo ya comenzaba a acelerar. Después del cine ella se fue para su casa y yo para la mía, sin que hiciéramos referencia alguna a las ganas que me estaba provocando.
El día siguiente fue muy frío entre los dos y ahí volvimos a reagruparnos con Marcela y Daniel, pero al 4º día decidimos salir del centro apenas terminaron las clases, mas o menos a las 2 pm e ir a cocinar a la casa de Daniel junto con Marcela. Obviamente asaltamos la pequeña cava de la mama de Daniel y abrimos una botella de vino tinto (nota de la redacción: en ese entonces no era tan importante saber si era un merlot o un cabernet o vainas así, de hecho ni siquiera se usaba esa frasecita que yo detesto: “un buen vino”… o es que acaso uno quiere tomarse “un mal vino”).
La cocinada, hablada, almorzada y rehablada duró como hasta las 6 pm y nos fuimos. Alejandra tenia un carrito que le había regalado su papa y me ofreció llevarme a mi casa siempre y cuando la acompañara a dejar a Marcela. Marcela vivía en Modelia. Cuando intentamos regresarnos, la 26 estaba tapada y entonces le propuse que cogiera la Boyacá hacia su casa y que yo me bajaría en el sitio mas propicio para devolverme, pero empezó a llover y yo no solo no quería mojarme sino que en esos momentos yo a Alejandra “la estaba queriendo mucho” y me encantaba estar a su lado… Llegamos a la casa de ella y me invito a entrar.
Palabras van y vienen y de repente estamos en una banca en la cocina, tomándonos un tinto caliente cuando, quien sabe si por la tenue luz o no se por que, de un momento para otro nos estábamos besando muy suavemente, muy lentamente, muy detenidamente.
No se si fueron 2 o 3 veces, pero el hecho fue que yo salí de esa casa sintiendo que tenia otra novia, mejor dicho que ella era mi nueva novia, ya hasta se me había olvidado que Alejandra era casada y pensé que al otro día iba a poder estar cogido de la mano de ella y que íbamos a construir toda una vida juntos.
El freno me lo puso ella al otro día, un viernes, cuando me hizo saber que para ella eso había sido el error mas grande de su vida, que su matrimonio no tenia porque vivir una infidelidad y todo eso que seguramente estuvo “rumiando” durante toda la noche.
Gran decepción… no se imaginan cuanta!, el lunes ni siquiera quería volver a la universidad, estaba como quinceañera y obvio, llegue con todo el animo de castigarla con el látigo de la indiferencia, pero me derretí cuando ella no llego a clase, me derretí y preocupe. De lo ridículo hasta pensé que le había contado todo a su marido y se decidió que no volviera la universidad para evitarme… es que es la locura todo lo que a uno se le puede ocurrir no?.
Bueno, el hecho fue que salí a llamarla a su casa y no me contestaron…mas preocupación. Llegue a mi casa y de nuevo llame y nada. Ya en esos momentos estaba pensando que su salida del país era inminente y que de pronto lo mejor era ponerme a buscar otro apartamento donde vivir porque seguro que Hernando estaba contratando sicario para matarme o el mismo me iba a matar…. Y esa noche… no dormí un culo!.
Al otro día mi vida cambio cuando la vi llegar corriendo por el jardín de la universidad, mi vida volvió a sonreír y todo era felicidad para mi cuando gracias a ella recordé que ella ese lunes tenia su cita para la visa a los USA y en ese tiempo esa era una vuelta de al menos medio día.
Bueno, después de haber dejado un poquito la intensidad y volviendo a conformar firmemente el grupo de los 4, el sábado siguiente nos reunimos en el apto de Marcela porque teníamos que hacer la práctica de una materia y resultamos no solo haciendo la práctica sino también empacándonos 2 botellas de Néctar (siii… con azúcar, del que da un guayabo ni el jijuemadre) que no solo nos hizo quedar la práctica bastante deteriorada sino que además a Marcela la durmió, a Daniel lo envalentono para cometer ese pecado que todavía la gente no entiende que es el error mas grave que uno puede cometer: llamar a una ex. Y a Alejandra y a mi nos hizo cometer la locura que yo estaba esperando mas que cualquiera. Si, del apto de Marcela nos fuimos para mi apartamento y allá nos comimos.
La semana siguiente fue un martirio porque ella no quería ni acercarse a mi pupitre y yo me moría de las ganas de volver a darle su merecido… confieso: la perseguí por toda la universidad a ver si de pronto se animaba, pero todo fue en vano, no hubo manera, es que casi ni me hablaba.
Pero para rogar que me llamen a mi, porque yo llevaba muy bien la cuenta de los turnos de Hernando y deje pasar 2 turnos mas, aplicando las técnicas de mi primo teto (de el todavía no les he hablado pero hay unas historias fantásticas con el) le hice creer que ya no me interesaba y dos turnos después, apenas le insinué repetir la faena, prácticamente ella ya estaba encima mío.
Todo funcionó muy bien durante todo el semestre, sin embargo se venían las vacaciones de diciembre y yo ya estaba planillado para ir con mi novia a mi ciudad (ella también era de allá) y además ella iba a sacarle provecho a su visa con su esposo y familia. Estuvimos tirando prácticamente hasta que comenzó la novena, que fue la fecha hasta la que yo pude dilatar mi viaje que se prolongaría hasta finales de enero.
Apenas llegue supe que Hernando volvía a sus turnos y yo presto a reemplazarlo en esa tarea tan ligeramente satisfactoria.
Pero como todo lo que comienza tiene que terminar… casi apenas entramos al nuevo semestre, un día de esos, Alejandra llego a la universidad y con una notica me hizo saber que teníamos que hablar. A la salida nos fuimos a una tienda cercana y en medio de una manera bastante pausada me dijo que estaba embarazada (¡!! Horror!!!) pero que estaba segura que no estaba embarazada por mi sino por su esposo ya que apenas tenia algo mas que un mes, lo que coincidía perfectamente con las vacaciones.
Esa noticia fue bastante “nosequehacer” para mi, es decir, desconcertante porque yo venia con toda la expectativa de seguir teniendo sexo con ella, el cual sin duda, era mucho mejor que el que tenia con mi novia; además yo ya consideraba a Alejandra como si fuera mi novia o algo muy extraño porque incluso ya me estaban empezando a dar celos por su esposo… en fin. El hecho es que yo trate de seguir teniendo sexo con ella, pero nada, no solamente se negó rotundamente sino que además empezó a generar una especie de repulsión hacia mi. El grupo de estudio se dividió en 2, yo me quede con Daniel a quien le conté todo lo vivido con Alejandra, Daniel no sospechaba nada y casi ni me cree. Alejandra llego a casi ni saludarme y un día, en medio de una práctica ella se desmayo y yo era el único hombre en esa práctica y me toco cargarla cuando estaba en estado semi inconsciente y subirla a su carro y llevarla a la misma clínica donde su esposo hacia la especialización. Cuando íbamos camino a la clínica ella volvió en si y empezó a gritar y a llorar porque decía que lo que menos quería en el mundo era que yo le hiciera un favor de esos y pretendía que me bajara del carro para ella ir sola a la clínica a pesar de su estado.
Bueno, el hecho es que cuando llegamos Hernando la reviso, la chequearon también 2 especialistas y le mandaron unos exámenes. Mientras le hacían los exámenes, Hernando me dijo que me quería mostrar algo y me llevo a cuidados intensivos, donde estaba una paciente que había recibido un disparo en la cabeza y créanme que nunca en mi vida he visto una cosa tan impresionante como esa… hagan de cuenta, un balón de basketball (sobretodo por el color) con 2 puntos de no mas de 1 cm. de diámetro que eran los ojos, un pequeño abultamiento, como una verruga de otro centímetro que era la nariz y una raya delgada que era la boca… la cabeza de esa mujer era absolutamente deforme y Hernando me decía que era porque la bala le había estallado una buena parte del cráneo y por eso todo se inflamó de esa manera. Yo no me atreví a preguntarle como había sido lo del disparo… pero el se me adelantó a decirme que fue por celos del marido, lo cual, obviamente, también me aflojo las piernas.
A partir de ese momento yo quise que Alejandra se desapareciera hasta de mi memoria, lo cual no fue del todo así, pero ella si tuvo que dejar la universidad por el riesgo de perder el bebe. A partir de ese incidente Alejandra volvió a ser un poco mas amable conmigo y me mantuve en contacto telefónico con ella, Marcela de nuevo se integro a Daniel y a mi en el grupo de estudios y juntos fuimos a visitar a Marcela un par de veces.
Ella tuvo una niña y cuando fuimos a conocerla, el primero en verla fue Daniel quien salio inmediatamente a asustarme diciéndome que era idéntica a mi, lo que se descartó cuando Marcela y yo entramos y vimos que era tan mona, con ojos verdes y en definitiva… igualita a Hernando.
En fin… Alejandra nunca volvió a la universidad porque se dedico a la crianza de su niña y de otro niño que nació 2 años después; pero después de mi grado, durante un par de semanas que vine a Bogota a un curso, nos encontramos y quedamos de ir a cine y precisamente la película escogida fue “Great Expectations”, la cual nos puso muy incómodos en esa escena en la que Ethan Hawke sale de la inauguración de su exposición y en medio de una lluvia corre a buscar a Gwyneth y prácticamente se la quita a su esposo y se la lleva dizque a bailar pero después sale corriendo con ella. Tan incómodos que salimos del cine y tuvimos que ir a tirar de nuevo, pero esa vez si con la firmeza que era la ultima vez en nuestra vidas y eso, eso lo hemos cumplido cabalmente.

Y aqui los dos momentos mas sublimes de la película

Me encanta la actuacion corporal de Hawke a la salida del restaurante, cuando se nota que el siente que esta haciendo algo prohibido y mientras va caminando va sintiendose cada vez mas confiado... Cuaron es un putas!



Esta es una canciosota de PULP y toda la escena es inpensable

5 comentarios:

Juanpa dijo...

no se si ud es un loco, un hp, esa vieja es una bitch o una bacana ...pero de todas formas una historia de pelicula...con un final feliz .jajaja...

bacana y envolvente esa historia

Si es para un regaño no estoy dijo...

gracias a mi comentarista fiel (y unico)

Pirata Subterraneo dijo...

Heavy la historia, pero bacana.

Cuando chico vi una pelicula de mafia (con charles Bronson) en la que Bronson trabaja como maton con otro man que se folla a la esposa de un mafioso. El marido manda capan al man (la escena es fuerte porque los manes le quitan la monda y la envuelven en periodico para llevarsela al jefe como prueba) y luego Bronson tiene que matarlo, por ruegos del propio man. Siempre recuerdo esa historia cuando alguna casada merodea por mis terrenos.

Otra cosa: como soy afiebrado de las estadisticas que hacen mas fácil la vida, en mis días de estudiante realicé una investigación alrededor de éste tema. En mi labor de investigador (luego de muchos casos estudiados y pasados por la verdad de los números) concluí que la probabilidad de infidelidad en una mujer casada aumenta considerablemente cuando:

- Ella esta en la universidad y el marido trabaja. (Los sujetos investigados, en este caso mujeres, se enredaban con compañeros de estudio)

- Ella esta en la universidad y el marido también (pero en otra universidad) y ambos están haciendo posgrado.

- La probabilidad aumentan si ella lleva entre tres y cinco años de casada.

- Si lleva entre cinco y siete años de casada la probabilidad llega casi al 85% (elevadísima).

- La probabilidad aumenta si la mujer tiene entre 25 y 35 años.


Conclusiónes (a grandes rasgos):

- Según el estudio realizado las mayores tasas de efectividad se dan cuando la mujer lleva entre cinco y siete años de casada, esta haciendo un posgrado y el marido trabaja y ella tiene entre 25 y 35 años.

- Como dato sorprendente, el nivel socioeconómico fue indiferente, es decir, se obtuvieron cifras similares al incluir esta variable en las pruebas numéricas.

- También se obtuvieron datos y conclusiones interesantes en los casos en que la mujer trabaja, pero las probabilidades de infidelidad son considerablemente bajas en comparación con el caso de que la mujer estudie, debido, sobre todo, a la volatilidad y dispersión de los datos que no permitían definir patrones estadísticos.

Si es para un regaño no estoy dijo...

Juemadre! que berraco tan juicioso el pirata ah?.
Por lo pronto yo no dejare estudiar a mi esposa sino hasta que cumpla los 36 y listo!

AGUSTINA BONITA dijo...

OSEA QUE YA NI FIEL NI ÙNICA???... A QUE HORA ME DESBANCARON'??